CEF.- UDIMA cubre las 15 plazas internacionales de su Doctorado en Educación y Tecnología con estudiantes de siete países
La inteligencia artificial está cambiando la manera de enseñar y aprender, pero su incorporación a las aulas plantea preguntas que todavía necesitan respuesta. ¿Mejora realmente el aprendizaje? ¿Cómo puede ayudar al profesorado? ¿Qué ocurre con los estudiantes que tienen menos acceso a la tecnología? Son algunos de los desafíos que están marcando el debate educativo internacional.
La preocupación no es nueva, pero cada vez ocupa más espacio en la agenda investigadora. La OCDE, en su informe Digital Education Outlook 2026, advierte de que la inteligencia artificial generativa puede facilitar determinadas tareas sin que eso implique necesariamente un mayor aprendizaje. La UNESCO, por su parte, ha alertado en su publicación AI and education: Protecting the rights of learners del riesgo de que la digitalización profundice las desigualdades educativas si no se acompaña de medidas que garanticen la inclusión.
Investigar cómo aprovechar las nuevas tecnologías sin dejar a nadie atrás es precisamente uno de los ejes del Doctorado en Educación y Tecnología de CEF.- UDIMA, que ha cubierto la totalidad de sus 15 plazas destinadas a estudiantes internacionales, con alumnado procedente de siete países.
Colombia es el país con mayor representación, con cuatro estudiantes, seguido de Estados Unidos, con tres. República Dominicana, Chile y Perú cuentan con dos estudiantes cada uno, mientras que Argentina e Italia aportan uno respectivamente. En total, 11 de los 15 nuevos doctorandos internacionales proceden de Latinoamérica, una región con la que CEF.- UDIMA mantiene una estrecha vinculación académica.
Para David Lizcano, vicerrector de Investigación y Doctorado de CEF.- UDIMA, la acogida del programa es también una muestra de la evolución que ha experimentado la institución en los últimos años.
«CEF.- UDIMA ha vivido un gran crecimiento en el ámbito de la investigación, la innovación y la transferencia del conocimiento durante los 3 últimos años». El vicerrector relaciona este interés internacional con la proyección de la Universidad en campos como la educación, la tecnología educativa y la inclusión, precisamente las áreas que vertebran el doctorado.
Para Enrique Bonilla, director del Doctorado en Educación y Tecnología, buena parte del atractivo internacional del programa reside en sus líneas de investigación, directamente relacionadas con algunos de los debates educativos más relevantes de la actualidad.
«Inclusión y tecnología educativa son ámbitos que están experimentando una transformación muy rápida y existe una creciente necesidad de generar conocimiento científico que permita comprender y orientar esos cambios», explica.
El investigador identifica dos grandes desafíos: el impacto de la inteligencia artificial en la educación y la necesidad de avanzar hacia escuelas y sociedades más inclusivas.
La cuestión, no consiste únicamente en estudiar los cambios que están produciéndose, sino en preparar a los investigadores para analizarlos con rigor y contribuir a encontrar soluciones.
«El doctorado aborda estos desafíos desde una perspectiva científica, buscando en todo momento que nuestro alumnado sea capaz tanto de analizar críticamente la realidad como de transformarla».
La llegada de estudiantes de diferentes nacionalidades aporta al doctorado algo que va más allá de su dimensión internacional: la posibilidad de estudiar problemas educativos similares desde realidades muy distintas.
No se enseña ni se aprende exactamente igual en todos los países. Los recursos disponibles, las condiciones sociales, las políticas educativas y los retos de cada sistema condicionan tanto la experiencia en las aulas como las preguntas que se plantean los investigadores.
«Las Ciencias de la Educación están situadas sociohistóricamente, no pueden analizarse al margen del contexto», recuerda Bonilla.
Esa diversidad permite, según el docente, comparar realidades, compartir experiencias, conocer otras metodologías y dar mayor visibilidad a los trabajos científicos desarrollados en el programa.
La colaboración internacional ocupa también un lugar central en la estrategia de investigación de CEF.- UDIMA. Lizcano destaca que reunir a estudiantes, expertos e investigadores de distintos lugares del mundo favorece el desarrollo de investigaciones de calidad y su transferencia al sector productivo y a la sociedad.
Para el vicerrector, la creación de vínculos con universidades, empresas e instituciones internacionales es fundamental para ampliar el alcance de la investigación y generar nuevas oportunidades de colaboración.
Con 11 estudiantes procedentes de cinco países latinoamericanos, la tierra cafetera tiene un peso destacado en esta convocatoria. Con cuatro doctorandos, concentra la mayor representación y refuerza su protagonismo en las relaciones académicas internacionales de CEF.- UDIMA.
En sintonía con esta actividad internacional, en noviembre de 2025, el Grupo Educativo inauguró una nueva sede en Bogotá, dando un paso más en su presencia en el país y acercando sus servicios académicos y de orientación al alumnado colombiano.
Para Lizcano, “los investigadores latinoamericanos aportan al programa un conocimiento especialmente valioso de realidades educativas diversas, así como experiencias vinculadas a la equidad y la inclusión.”
El director del doctorado comparte esa visión y señala que España y Latinoamérica afrontan muchos desafíos comunes: la transformación digital, la aplicación de la inteligencia artificial en la enseñanza, la formación del profesorado y la reducción de las brechas digitales, entre otros.
Sin embargo, compartir problemas no significa que las soluciones deban ser idénticas. Una medida que funciona en un sistema educativo no siempre puede trasladarse sin cambios a otro.
«Estas diferencias son precisamente una oportunidad para desarrollar estudios comparativos y proyectos internacionales que permitan identificar qué soluciones son transferibles y cuáles necesitan adaptarse a cada realidad».
La diversidad del alumnado abre así nuevas posibilidades de colaboración entre investigadores que comparten inquietudes, pero trabajan desde contextos educativos diferentes.
La incorporación de estos 15 estudiantes se enmarca en las aspiraciones de CEF.- UDIMA de seguir fortaleciendo su actividad investigadora y ampliar su presencia internacional.
Entre los próximos pasos, David Lizcano identifica la consolidación de los acuerdos internacionales, el impulso de proyectos competitivos de investigación nacionales y europeos y la atracción, retención y promoción del talento investigador del claustro.
El crecimiento internacional, no obstante, no se mide únicamente por el número de países representados. También importa qué podrán aportar los futuros doctores a sus respectivos entornos académicos y profesionales.
«Queremos formar investigadores e investigadoras que sean capaces de generar conocimiento relevante y, al mismo tiempo, de conectarlo con los problemas reales de los sistemas educativos y de la sociedad en su conjunto», afirma Bonilla.
Una aspiración que resume el sentido de esta nueva etapa del programa: reunir a investigadores de distintos países para compartir conocimientos, contrastar experiencias y buscar respuestas a desafíos educativos que, aunque se manifiesten de manera diferente en cada territorio, traspasan las fronteras.
«Esperamos que sea nuestro alumnado quien resuelva los problemas educativos del futuro y contribuya a mejorar la educación en cualquier rincón del mundo», concluye el docente.
Si quieres conocer más sobre las líneas de investigación, los requisitos de acceso y las próximas convocatorias del Doctorado en Educación y Tecnología de CEF.- UDIMA, puedes ampliar la información pulsando aquí.
