Doctor docente: el perfil en alza que aporta rigor, análisis crítico y conocimiento sistemático

Una de las motivaciones para cursar un doctorado es la posibilidad de acceder directamente al ámbito universitario en investigación y docencia. Tradicionalmente no era un acceso fácil, pues requería una exigente acreditación previa de la Agencia Nacional de Acreditación y Evaluación (ANECA). Sin embargo, el contexto regulatorio que dejó la Ley Orgánica 2/2023 ha convertido el doctorado en una ventaja clave y gran oportunidad para impartir educación superior e iniciar carrera investigadora con menos trabas.

Los perfiles doctores han aumentado progresivamente en los claustros docentes desde entonces, por la demanda natural y normativa que ha experimentado este perfil en las universidades españolas. A nivel profesional, el título de doctorado permite ser contratado directamente como Profesor Ayudante Doctor (PAD) en entidades públicas, sin necesidad de esa acreditación de la ANECA (sí requerida para acceder como Profesor Permanente Laboral).

A nivel normativo, el Real Decreto 905/2025 obliga a las universidades privadas a contar con al menos un 50% de profesores con título de doctor en sus grados y másteres, lo que también refuerza esa demanda y el valor de la investigación en las entidades de educación superior.

Hay más factores en juego, pero para el profesor Enrique Bonilla las universidades "se orientan cada vez más a la producción de conocimiento, a la investigación y a la transferencia". El director del programa de Doctorado de Educación y Tecnología respalda el título de doctor como principal indicador de que una persona está capacitada para estas funciones.

Además, cree que la oferta de programas de doctorado es cada vez más amplia y diversa, lo que también explica el aumento en la demanda de esos profesionales en la comunidad universitaria: "No existen tantas restricciones de acceso como hace unos años".

Método, crítica y conocimiento

En la actualidad, el doctorado no sólo habilita para investigar, prosigue Bonilla, sino que legitima para enseñar en la educación superior y dirigir tesis, así como participar en equipos de investigación de proyectos competitivos. "Además, aporta algo menos visible pero crucial: una forma de pensar y trabajar basada en el rigor metodológico, el análisis crítico y la producción sistemática de conocimiento, competencias cada vez más valoradas en la universidad".

La normativa actual ha eliminado una importante barrera de entrada que durante años dificultó notablemente la incorporación de jóvenes al sistema universitario público, comenta Bonilla. Ahora, la acreditación "pasa a ser un objetivo a medio plazo, no un requisito previo", lo que facilita que los doctorados puedan iniciar su trayectoria profesional desde una posición contractual reconocida.

De esta manera, el doctorado se ha convertido en "la puerta de entrada natural tanto a la investigación como a la docencia universitaria". Para quienes cursan hoy un programa como el que dirige Bonilla, esto se traduce en más oportunidades laborales tanto en instituciones públicas como privadas, y un "elemento diferencial" en su carrera profesional.

En el caso de la universidad del Grupo Educativo, además aportan el valor añadido de la flexibilidad y el acompañamiento, lo que permiten acceder al doctorado compatibilizándolo con responsabilidades familiares y laborales. "Cada estudiante avanza a su propio ritmo y tiene todas sus actividades online (salvo la defensa de tesis), y cuenta con el acompañamiento continuo de profesorado", defiende Bonilla, "de manera que tiene en todo momento la supervisión que necesita para convertirse en doctor".