Incorporar nuevas tecnologías a las aulas no significa necesariamente mejorar la educación. La verdadera transformación comienza cuando esas herramientas contribuyen a que los estudiantes aprendan mejor, facilitan el trabajo del profesorado y permiten avanzar hacia una enseñanza más accesible e inclusiva.
Esta reflexión ha marcado la octava edición de las Jornadas de Innovación Universitaria InnovaUDIMA con Tecnología Educativa (JIUTE 2026), bajo el lema “De la innovación a la transformación educativa”.
Las jornadas registraron más de 260 personas inscritas, tanto en modalidad presencial como online, y alcanzaron su mayor cifra de trabajos recibidos hasta la fecha. Durante los dos días se presentaron 39 contribuciones científicas, distribuidas en 24 comunicaciones, siete trabajos del III Encuentro de Doctorandos y ocho pósteres.
El encuentro volvió a reunir a docentes, investigadores y profesionales de distintas instituciones educativas para compartir experiencias, debatir sobre los desafíos actuales de la enseñanza y explorar nuevas formas de aplicar la tecnología con un propósito pedagógico.
Arancha de las Heras, presidenta del Grupo Educativo CEF.- UDIMA; Eugenio Lanzadera, rector de la Universidad; y Carme Agustí, directora de Innovación Educativa, fueron los encargados de dar la bienvenida a esta octava edición.
“Quiero agradecer tanto a la organización como a los ponentes la generosidad de compartir vuestras buenas prácticas con el resto de la comunidad educativa. Jornadas como estas son muy enriquecedoras y permiten que la educación siga evolucionando”, destacó la presidenta del Grupo Educativo.
El rector quiso destacar la capacidad de los docentes para impulsar cambios a partir de sus propias experiencias, recordando que la innovación no siempre surge de grandes descubrimientos, sino también de observar necesidades, encontrar soluciones y compartir conocimientos.
Lanzadera puso especial énfasis en las relaciones profesionales que se generan durante las jornadas y en las oportunidades de colaboración que pueden surgir de ellas.
“Los activos sois vosotros”, trasladó a los participantes, destacando que el intercambio entre docentes e investigadores constituye uno de los principales valores del encuentro.
Una idea que enlazó con las palabras de la directora de Innovación Educativa, quien invitó a reflexionar sobre cómo convertir los proyectos de innovación en mejoras reales para la comunidad educativa.
Carme Agustí planteó tres preguntas que sintetizan el propósito de esta edición: “¿Qué cambia para el estudiante? ¿En qué ayuda al docente? ¿Qué evidencias obtendremos de esa mejora?”.
Para Agustí, avanzar hacia una transformación educativa requiere analizar qué experiencias funcionan, en qué condiciones pueden aplicarse y cómo trasladarlas a otros contextos, prestando especial atención a la equidad, la accesibilidad y la inclusión.
El programa de JIUTE 2026 se articuló en torno a seis mesas temáticas que permitieron conocer investigaciones y experiencias relacionadas con la incorporación de nuevas tecnologías a la enseñanza.
La conferencia inaugural corrió a cargo de César Poyatos Dorado, profesor de Tecnología Educativa de la Universidad Autónoma de Madrid, quien abordó las aplicaciones de la inteligencia artificial y la gestión del conocimiento en la investigación y la docencia universitaria.
La inteligencia artificial fue uno de los grandes temas de las jornadas, aunque las propuestas presentadas mostraron aplicaciones muy diferentes de esta tecnología. Más allá de generar contenidos o automatizar tareas, varias investigaciones exploraron cómo utilizarla para ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje y práctica al alumnado.
Es el caso de Buddy, un sistema presentado por Anna Gabriela Zúñiga Zárate que utiliza inteligencia artificial para acompañar la lectura mediante preguntas contextualizadas. Su planteamiento busca favorecer que los estudiantes recuperen y comprendan la información, en lugar de limitarse a recibir respuestas elaboradas por una herramienta.
Desde una perspectiva muy distinta, el proyecto Prometeo, desarrollado por investigadores de CEF.- UDIMA, explora el uso de pacientes virtuales generados mediante inteligencia artificial para entrenar habilidades de entrevista y evaluación del riesgo de suicidio. La iniciativa busca ofrecer a los futuros profesionales de la salud mental oportunidades de práctica en entornos seguros y supervisados, sin comprometer la seguridad de pacientes reales.
El uso responsable de estas tecnologías también tuvo su espacio. Susana Fabiola Gómez Zuloaga y Hernán Sebastián Bustos Toledo, investigadores del Instituto Profesional IPLACEX de Chile, presentaron una metodología basada en el Marco 4D, que propone desarrollar competencias para utilizar la inteligencia artificial generativa en la educación superior. Su enfoque contempla cuatro dimensiones: delegación, descripción, discernimiento y diligencia. Todas con el propósito de que los estudiantes aprendan no solo a utilizar estas herramientas, sino también a evaluar sus resultados y tomar decisiones fundamentadas.
El aprendizaje mediante situaciones prácticas estuvo presente en otras propuestas. Jorge Salinas Santos, de la Universidad Isabel I, presentó un simulador interactivo orientado a la enseñanza de contenidos jurídico-laborales en Formación Profesional. La herramienta permite trabajar con situaciones relacionadas con la contratación, los convenios colectivos y la elaboración de nóminas, incorporando mecanismos de evaluación y retroalimentación que ayudan al alumnado a comprender sus errores.
Pero la innovación educativa no se abordó únicamente desde la inteligencia artificial o los simuladores. La inclusión y el bienestar de quienes enseñan y aprenden también tuvieron un espacio importante.
Entre ellas figura ProVoz, un proyecto de CEF.- UDIMA en el que participa Verónica Nistal y que trabaja la salud vocal del profesorado y la mejora de la comunicación inclusiva en la docencia online. La iniciativa parte de la importancia de la voz como herramienta profesional y de su influencia en la accesibilidad y la calidad de la experiencia educativa.
Estas experiencias, junto con otras investigaciones sobre realidad virtual, competencias digitales, evaluación formativa y metodologías activas, mostraron que la innovación puede adoptar formas muy diferentes, pero su verdadero valor depende de cómo contribuya a mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
La octava edición volvió a incorporar el III Encuentro de Doctorandos JIUTE, una iniciativa destinada a facilitar que los investigadores en formación presenten sus avances, contrasten ideas y reciban aportaciones de otros profesionales.
En esta ocasión se presentaron siete trabajos relacionados con ámbitos como la robótica educativa, la inclusión digital, la formación del profesorado y el desarrollo de competencias tecnológicas.
Uno de ellos fue el de Ana Marín Aguirre, cuya investigación sobre robótica educativa en Educación Primaria sirvió también para reflexionar sobre el propósito de estas herramientas. La investigadora planteó que su potencial no se limita a enseñar programación, sino que también reside en las posibilidades que ofrecen para ayudar al alumnado a comprender mejor la realidad que lo rodea.
El encuentro de doctorandos permitió, además, abrir espacios de diálogo entre investigadores que se encuentran en distintas etapas de su carrera académica. Este espacio por tanto ofrece a los jóvenes investigadores un entorno en el que puedan contrastar sus propuestas, encontrar apoyo y dialogar con profesionales de mayor experiencia.
Otra de las novedades de JIUTE 2026 fue la incorporación de una sesión de pósteres científicos, con ocho trabajos que ampliaron las posibilidades de participación y favorecieron conversaciones más directas entre autores y asistentes.
Las jornadas también contaron con contribuciones de distintas universidades españolas y con aportaciones internacionales procedentes, entre otros países, de Argentina, Chile y Honduras, reforzando el intercambio de experiencias entre diferentes contextos educativos.
Esta fue una de las principales preguntas que dejó JIUTE 2026 y que Antonio Segura, responsable de proyectos de Innovación Educativa de CEF.- UDIMA, recuperó durante la clausura para reflexionar sobre las conclusiones de esta octava edición.
A pesar de la diversidad de investigaciones, identificó una preocupación compartida: cómo responder a los retos actuales de la educación y conseguir que los proyectos innovadores produzcan mejoras que puedan observarse y evaluarse.
“¿Cuándo sabemos realmente que estamos transformando la educación o simplemente estamos acumulando novedades?”, planteó.
Segura destacó que las propuestas relacionadas con inteligencia artificial no se habían limitado a explorar la automatización de tareas, sino que también habían abordado sus posibilidades para personalizar el aprendizaje y reforzar el papel del docente.
De igual forma, las investigaciones sobre inclusión recordaron que disponer de competencias digitales no garantiza, por sí solo, una educación inclusiva. La verdadera mejora exige considerar las necesidades de los estudiantes y comprobar a quién benefician los cambios introducidos.
“No basta con transformar, nos tenemos que preguntar el para qué”, señaló Segura, insistiendo en que los avances deben acompañarse de una reflexión sobre su utilidad y sus resultados.
El responsable de proyectos también destacó la importancia de que los participantes se llevaran nuevas preguntas e inquietudes, además de los conocimientos compartidos. Un planteamiento que sitúa la reflexión y la revisión de las prácticas docentes como parte esencial de cualquier proceso de innovación.
Con esta octava edición, JIUTE reafirma su papel como espacio de intercambio académico en torno a la innovación educativa, conectando investigaciones, experiencias docentes y propuestas tecnológicas que buscan dar respuesta a necesidades concretas de la enseñanza.
La directora de Innovación Educativa quiso despedir con un mensaje de continuidad: “Espero que nos llevemos todos muchas ganas de seguir en este camino. Nos reencontramos el año que viene”.
Una edición que ha dejado una reflexión compartida: innovar no consiste únicamente en hacer las cosas de manera diferente, sino en comprender qué cambia, para quién cambia y cómo podemos saber si ese cambio supone una mejora real.
¿No has podido seguir las jornadas o quieres volver a ver alguna de las intervenciones? Puedes recuperar las sesiones completas de JIUTE 2026 en nuestro canal de YouTube:
