Falsas ofertas de empleo que terminan en situaciones de explotación, personas obligadas a cometer estafas por internet y organizaciones criminales que operan a través de las fronteras. Detrás de algunas de las redes de fraude digital que actúan en el Sudeste Asiático se esconde una realidad que va mucho más allá de la ciberdelincuencia: la trata de seres humanos y el trabajo forzoso.
Este fenómeno, conocido por la existencia de las denominadas granjas de ciberestafas o scam compounds, ha sido objeto de una investigación presentada por Abel González García, director del Departamento de Criminología de CEF.- UDIMA, durante el IX Congreso Internacional de Derechos Humanos, celebrado del 21 al 23 de octubre en la Universidad de Salamanca.
Bajo el título "De la Escuela de Salamanca a Salamanca y su escuela: la eterna lucha contra la esclavitud", el encuentro reunió a investigadores y especialistas para analizar las distintas manifestaciones de la esclavitud y los desafíos que plantea su persistencia en la sociedad actual.
Organizado por el Centro de Investigación en Derechos Humanos y Políticas Públicas (CIDH-Diversitas), el congreso se enmarcó en las actividades conmemorativas del V Centenario de la Escuela de Salamanca.
La investigación de González García se centra en el funcionamiento de las granjas de ciberestafas, complejos controlados por organizaciones criminales que han adquirido especial relevancia en países como Myanmar, Camboya y Laos.
Su funcionamiento combina diferentes formas de criminalidad. Las víctimas pueden ser captadas mediante ofertas de trabajo aparentemente legítimas que prometen oportunidades laborales y mejores condiciones de vida. Sin embargo, una vez incorporadas a estas estructuras, son sometidas a mecanismos de coerción, amenazas y violencia para obligarlas a participar en operaciones de fraude digital.
Estas estafas pueden dirigirse a personas situadas en diferentes países, lo que añade una dimensión internacional a unas actividades que ya presentan importantes dificultades para su investigación y persecución.
Desde una perspectiva criminológica, Abel González ha analizado los mecanismos de captación y control de las víctimas, la organización de estas redes y su relación con la ciberdelincuencia transnacional.
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es la doble condición de quienes sufren esta explotación: son víctimas de trata de seres humanos y, simultáneamente, pueden verse obligadas a participar en actividades delictivas contra terceros.
Esta circunstancia plantea un desafío especialmente complejo para las autoridades, ya que identificar a los responsables de las estafas exige también distinguir entre quienes organizan y controlan las operaciones y quienes participan en ellas bajo coacción.
La expansión de estas estructuras criminales pone de manifiesto las dificultades que encuentran los sistemas de prevención, investigación y protección de las víctimas ante delitos que combinan explotación humana y nuevas tecnologías.
El trabajo presentado por González García aborda también las posibilidades de identificar y prevenir estas prácticas mediante indicadores criminológicos, digitales y financieros, así como los desafíos que plantean para la cooperación policial y judicial internacional.
La dimensión transnacional de estas organizaciones exige abordar el fenómeno desde diferentes perspectivas. No se trata únicamente de investigar los fraudes cometidos a través de internet, sino también de detectar las redes de captación, comprender los mecanismos de explotación y garantizar la protección de las personas sometidas a estas condiciones.
En este contexto, la investigación criminológica resulta fundamental para comprender cómo evolucionan estas estructuras y qué herramientas pueden contribuir a mejorar su identificación y prevención.
La participación de CEF.- UDIMA en este congreso permitió conectar uno de los grandes debates históricos sobre la dignidad humana y la libertad con las nuevas formas de explotación que surgen en un mundo cada vez más digitalizado.
La Escuela de Salamanca, cuyo quinto centenario se conmemora, constituye una referencia en la historia del pensamiento jurídico, económico y moral. Sus reflexiones sobre la justicia, la dignidad y los derechos de las personas encuentran nuevos ámbitos de debate ante fenómenos como la trata de seres humanos vinculada a la ciberdelincuencia.
La investigación presentada por Abel González muestra precisamente cómo las formas contemporáneas de esclavitud pueden adoptar estructuras tecnológicas y transnacionales, sin que desaparezcan los mecanismos de violencia, sometimiento y explotación que las caracterizan.
