Los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo de cualquier persona. Es en esta etapa cuando la detección precoz, la intervención especializada y el acompañamiento adecuado pueden marcar una diferencia que acompañará a niños y niñas durante toda su vida. Sin embargo, la atención temprana continúa siendo un ámbito que necesita más investigación, más transferencia de conocimiento y una mayor conexión entre la universidad y quienes trabajan cada día con la infancia.
Con esta convicción nace el Grupo de Investigación en Procesos Psicoeducativos, Bienestar Emocional e Inclusión en la Infancia (GIPBII-OATII), una iniciativa impulsada por CEF.- UDIMA que busca convertir la investigación científica en una herramienta útil para mejorar la calidad de vida de niños y niñas, familias y los profesionales que los acompañan.
Lejos de entender la investigación como una actividad aislada, el grupo nace con una clara vocación aplicada y colaborativa, reforzando además las líneas de formación e investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación, especialmente las vinculadas al Máster Universitario en Atención Temprana.
Para Mar de la Cueva y Débora Jusdado, principales responsables del grupo, el origen del proyecto responde a una necesidad detectada desde hace años tanto en el ámbito académico como profesional.
"El grupo de investigación nace de una necesidad y de una convicción profunda. Como profesionales de la educación sabemos que la primera infancia, de los 0 a los 6 años, es una etapa determinante del ciclo vital de cualquier niño o niña y, sin embargo, muchas veces permanece invisibilizada o en la sombra."
Las investigadoras recuerdan que intervenir durante estos primeros años no consiste únicamente en detectar posibles dificultades del desarrollo o actuar cuando estas aparecen.
"Es una etapa en la que la detección precoz y la intervención son fundamentales, pero también lo es favorecer la inclusión de los niños y niñas en cualquier contexto social, la escuela, el parque o cualquier otro entorno, acompañar a las familias y dotarlas de herramientas, buscando también su bienestar y ofreciéndoles apoyo emocional."
Esa visión explica también el nacimiento del grupo dentro de CEF.- UDIMA.
"Detectamos la necesidad de vertebrar y dar soporte empírico a las crecientes líneas de formación especializada de nuestra Facultad de Ciencias de la Educación, especialmente al nuevo Máster Universitario en Atención Temprana. El grupo nace precisamente para convertirse en ese espacio de encuentro entre la docencia y la generación de conocimiento científico propio."
Las responsables del GIPBII defienden una concepción de la atención temprana mucho más amplia que la tradicional.
"La atención temprana no la entendemos únicamente como un conjunto de evaluaciones e intervenciones aisladas. Es un derecho fundamental de la infancia y un compromiso social de acompañamiento con los propios niños, con sus familias y con los profesionales que trabajan en esta etapa."
Impulsar un grupo de investigación específico en este ámbito responde a tres grandes necesidades.
La primera pasa por seguir construyendo una práctica profesional basada en la evidencia científica.
"El modelo tradicional de atención temprana está evolucionando hacia enfoques centrados en la familia y en los entornos naturales del niño. La investigación es la única herramienta que nos permite validar la efectividad de estas prácticas y seguir mejorándolas."
La segunda tiene que ver con la prevención.
"Cuanto antes identifiquemos las dificultades en el desarrollo o los factores de riesgo, mayor será el impacto positivo tanto para el niño como para su familia."
Y la tercera responde a una realidad del propio ámbito universitario.
"El grupo se integra bajo el paraguas del Observatorio de Atención Temprana, Infancia e Inclusión (OATII), el único observatorio universitario de la Comunidad de Madrid centrado específicamente en atención temprana. Esto nos sitúa en una posición clave de transferencia de conocimiento y de vanguardia científica."
Uno de los aspectos que distingue al nuevo grupo de investigación es la forma en la que entiende el desarrollo infantil.
Lejos de estudiar por separado los procesos educativos, el bienestar emocional o la inclusión, el GIPBII plantea una visión integrada en la que todas estas dimensiones se influyen mutuamente.
"No son ámbitos aislados; forman parte de un mismo ecosistema del desarrollo y hacia ahí está evolucionando la atención temprana."
En ese ecosistema, explican, el bienestar emocional constituye el punto de partida.
"Un niño o una niña que no se siente seguro, querido y emocionalmente regulado no se encuentra en disposición de aprender. Del mismo modo, un docente estresado o una familia desbordada difícilmente pueden ofrecer un entorno óptimo de cuidado."
Sobre esa base se construyen los procesos psicoeducativos.
"Nos interesa comprender cómo se produce el aprendizaje, el desarrollo neurobiológico, la adquisición del lenguaje, el desarrollo socioemocional o el desarrollo de las funciones ejecutivas, tanto en población infantil con necesidades educativas especiales como en población normotípica, siempre mediante metodologías adaptativas y respetuosas."
Y todo ello con un objetivo claro.
"La inclusión es la meta y también el marco desde el que trabajamos. Solo podremos hablar de verdadera inclusión cuando diseñemos entornos física y cognitivamente accesibles, donde la diversidad sea entendida como una riqueza del aula y de la comunidad."
A partir de esta visión, el grupo desarrollará su actividad en torno a cuatro grandes líneas estratégicas.
La primera se centrará en los modelos de intervención en atención temprana, profundizando en las prácticas centradas en la familia, la intervención en contextos naturales, el trabajo transdisciplinar y la calidad de los servicios.
La segunda abordará el desarrollo infantil y la inclusión, investigando aspectos como el desarrollo temprano del lenguaje y la comunicación, el bienestar emocional, la atención a la diversidad, la detección precoz y la participación de niños y niñas en los distintos entornos comunitarios.
Una tercera línea estará orientada a la creación de entornos educativos de calidad, analizando el impacto de los espacios, los materiales, el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), las metodologías activas y los contextos naturales como escenarios de aprendizaje e inclusión.
Finalmente, el grupo dedicará una línea específica al bienestar de las familias y de los profesionales, estudiando las competencias socioemocionales del profesorado, el desgaste profesional, la calidad de vida familiar y el empoderamiento parental.
Uno de los elementos más diferenciales del proyecto es su integración en el Observatorio de Atención Temprana, Infancia e Inclusión (OATII).
Para de la Cueva y Jusdado, esta conexión representa mucho más que una colaboración.
"GIPBII-OATII representa la alianza perfecta entre el motor científico y el altavoz social."
Mientras el grupo de investigación desarrolla proyectos, diseña investigaciones, recoge datos y genera publicaciones científicas de alto impacto, el observatorio actúa como puente entre ese conocimiento y la sociedad.
"Queremos que la ciencia generada en la universidad no se quede ahí, sino que se convierta en recursos útiles y tangibles para el día a día de las familias y de los profesionales."
Ese propósito se materializará mediante repositorios abiertos de recursos, guías de buenas prácticas, materiales pedagógicos, microformaciones especializadas, convenios con centros educativos y asociaciones, proyectos piloto y nuevas microcredenciales universitarias.
Además, el observatorio pretende convertirse también en un espacio desde el que visibilizar la investigación desarrollada por otros grupos de la Facultad de Ciencias de la Educación.
Una mirada interdisciplinar para comprender mejor la infancia
Las responsables del grupo insisten en que el desarrollo infantil no puede entenderse desde una única disciplina.
"El desarrollo de un niño o una niña es un proceso holístico y sumamente complejo; no puede ser parcelado ni entendido de forma unilateral."
Precisamente por ello, el grupo reúne perfiles procedentes de la psicología, la pedagogía y los grados de Educación Infantil y Primaria, entre otros ámbitos.
"La riqueza del grupo radica en esa sinergia psicoeducativa. Esta pluralidad nos permite comprender al niño tanto desde su dimensión neuropsicológica e individual como desde su dimensión contextual y escolar, analizando cómo interactúa con su familia, con su aula y con su entorno."
La creación del GIPBII tendrá también un impacto directo sobre la comunidad universitaria de CEF.- UDIMA.
Las investigaciones desarrolladas alimentarán los contenidos de programas como el Máster Universitario en Atención Temprana y permitirán que el alumnado participe en nuevas actividades de formación especializada, masterclasses y microcredenciales.
Además, los trabajos de fin de grado y de fin de máster podrán alinearse con las líneas activas del grupo, favoreciendo una mayor conexión entre investigación y aprendizaje.
Para el profesorado, el proyecto supondrá también una plataforma para impulsar nuevas colaboraciones científicas, participar en proyectos nacionales e internacionales y reforzar la presencia investigadora de la universidad mediante congresos, publicaciones y redes académicas.
"Queremos construir entornos de aprendizaje y cuidado donde cada niño y niña pueda desarrollarse plenamente y sentirse incluido, transformando la mejor evidencia científica en herramientas cotidianas de bienestar para las aulas y los hogares. En definitiva, queremos ser el puente que une la ciencia con el corazón de las aulas y las familias." Concluyen las investigadoras.
