El Grupo CEF.- UDIMA celebró el pasado 26 de febrero el Solemne Acto de Santo Tomás de Aquino en la conmemoración anual a la figura del maestro medieval, referente del saber desde el siglo XIII. La cita conectó el homenaje al patrón universitario con el papel que juega el lenguaje en la misión inclusiva que tiene la institución educativa en la sociedad actual.
En la jornada se reconoció la excelencia académica de alumnos de Grado, Máster y Doctorado, así como los frutos del exitoso trabajo docente del claustro, y del binomio universidad-empresa, que marcan el avance en la transferencia de conocimiento útil a la sociedad.
El solemne acto contó con los presidentes del Grupo Educativo, Arturo y Arancha de las Heras, el CEO Joaquín Espallargas, así como el rector de la universidad, Eugenio Lanzadera, y su secretario general, Ricardo Romero.
Todos los intervinientes expresaron palabras de honra y memoria hacia el fundador y presidente de honor del Grupo Educativo, Roque de las Heras, recientemente fallecido. "Roque dedicó su vida y obra al noble oficio de enseñar, creando dos grandes instituciones educativas, hoy unidas en el Grupo CEF.- UDIMA", condensó en sus palabras el propio rector.
La vicedecana del Centro de Estudios Lingüísticos (CEL), la doctora Aurora Centellas, fue la encargada de pronunciar la lección magistral, El valor de la lengua en la sociedad, enfocada a la enseñanza de la lengua (concretamente el español) y su importancia como "vínculo y riqueza cultural". Una proclama por no descuidar el avance del idioma hacia simplificaciones y exclusiones, pues alejan el papel de la lengua en la misión inclusiva de la universidad: acercar el conocimiento a todos para convivir mejor.
Doctora en Lengua Española y sus Literaturas, Centellas defendió el valor social del idioma como instrumento para comprender la realidad y sostener el conocimiento. La precisión lingüística, señaló, es la base de la investigación, el pensamiento crítico y la función esencial de la universidad al servicio de la sociedad.
"Sin lenguaje preciso no hay ciencia, sin matices, no hay filosofía, sin rigor, no hay derecho, sin calidad expositiva, no hay educación", afirmó. En este sentido, recordó (siguiendo a Fernando Lázaro Carreter) que el idioma es un patrimonio cultural que debemos "custodiar".
En el caso del español, esa responsabilidad corresponde a su comunidad de millones de hablantes. Ante la aceleración tecnológica y la presión de modelos dominantes, apeló al lema de la RAE ("Limpia, fija y da esplendor") que sintetiza el "equilibrio entre tradición y renovación" que permitirá a nuestra lengua evolucionar con conciencia crítica. Como trasladó Cervantes en su obra, el idioma es un "espejo social y espacio de libertad", por lo que cuidarlo exige responsabilidad colectiva: empobrecerlo es empobrecer nuestra capacidad de pensar y convivir, argumentó.
El lenguaje es el espacio donde articulamos la verdad con palabras y hacemos pública la razón, prosiguió la doctora. Por ello, en una época marcada por la inteligencia artificial, Centellas recordó que "los idiomas no nacen en despachos ni los diseñan decretos y algoritmos, se forjan en las calles". El habla y su forma escrita están vivos (como la propia IA), pero no son autónomos: dependen de nosotros y del uso responsable que hagamos de ellos.
Simplificar sin reflexión o sustituir la precisión por términos vagos debilita el pensamiento crítico, y "la universidad no puede permitirse eso". Como tecnología originaria del pensamiento humano, el idioma transmite saberes y configura identidad colectiva; por ello, ampliar el acceso al lenguaje es esencial, aunque siempre "sin renunciar a su profundidad" y recordando que "la especialización no debe transformarse en exclusión". Nombrar la realidad permite "comprender mejor, deliberar mejor, convivir mejor", y garantiza que el conocimiento sea realmente inclusivo.
Ante la rápida ascensión de la IA, el reto es no dejar que la falta de ética lingüística alimente los algoritmos. La inteligencia artificial puede ser una aliada si logra "amplíe el espacio común respete la diversidad y potencie el valor humano del lenguaje como instrumento de pensamiento, identidad y cohesión social". Porque, en definitiva, "la calidad de nuestras palabras determinará la calidad de nuestro pensamiento y la sociedad que podamos construir".
La unión entre tradición e innovación sobrevoló toda la jornada, en la que se concedieron los Premios Extraordinarios de Grado, Máster y Doctorado. El galardón a los mejores expedientes (que requieren una nota media de 9 o superior) cuenta con el respaldo de toda la institución y, como señaló Lanzadera, convierte a los elegidos en "referentes" para los que vienen detrás.
Todos ellos son ejemplo de lo que enseñó Santo Tomás de Aquino: que el conocimiento, como búsqueda rigurosa de la verdad, exige humildad y compromiso con la realidad, señaló el secretario general, Ricardo Romero: "Le rendimos homenaje a él y, por tanto, a la excelencia académica; habéis demostrado un verdadero compromiso por ir más allá de lo exigido".
En representación del Premio Extraordinario de Grado, Aref Fahim Domínguez (Psicología) destacó la cercanía de la enseñanza recibida a distancia y el alto nivel de exigencia de su formación. Recordó que el mérito es compartido, porque "detrás de cada expediente hay siempre más de una persona", y animó a sus compañeros a ejercer con "competencia, determinación y sensibilidad", poniendo la excelencia al servicio de los demás.
Por su parte, Cristina Ramírez Bandera, Premio Extraordinario de Máster (Práctica de la Abogacía y la Procura), explicó cómo su paso por CEF.- UDIMA transformó su visión de la profesión gracias al contacto con profesionales en activo y a la flexibilidad del programa. "Ahora sé qué clase de abogada quiero ser: valiente en sala y empática en el despacho".
El doctor Ramón Tinao Llerandi, en nombre de los Premios Extraordinarios de Doctorado (Derecho y Sociedad), subrayó el valor del reconocimiento al tomar conciencia del alto nivel de sus compañeros, y felicitó a los participantes por competir "en tan buena liza" en una etapa académica tan especial para él.
El solemne acto sirvió también de reconocimiento por los nuevos doctores de la universidad, los méritos académicos e investigadores del claustro docente, y la colaboración del Grupo CEF.- UDIMA con otras empresas, que "sirven para expandir nuestra enseñanza e idioma por el mundo", destacó el rector.
En total, 9 tesis han sido reconocidas en el último año, demostrando el "buen estado de salud" de la labor investigadora de la universidad, reconocían los directores de ambos programas, Andrés Delgado y Enrique Bonilla (respectivamente): 8 del programa de Doctorado en Derecho y Sociedad, y la primera tesis del reciente programa en Educación y Tecnología, cuya autora, la doctora Elisa González Pérez, habló en nombre de todos ellos.
Como un proceso similar a dar a luz a un hijo, la tesis le cambió la vida para siempre, señaló, y comprendió que es más que un ejercicio intelectual. La doctora reflexionó sobre la urgente necesidad de volvernos a mirar a los ojos, en una sociedad hiperconectada que, sin embargo, nos hace sentir muchas veces "más solos que nunca". "Gracias a CEF.- UDIMA por creer en nosotros, impulsarnos a avanzar, y por recordarnos que aprender, investigar y soñar son maneras de seguir creciendo".
En el reconocimiento a los méritos del claustro de CEF.- UDIMA, David Lizcano (vicerrector de investigación) aplaudió la labor del "extraordinario" profesorado, que año tras año "alcanza nuevas cotas" investigadoras, y por consolidar a la universidad del Grupo Educativo como referente en este ámbito. En total, 5 profesores-doctores de CEF.- UDIMA, 10 en el siguiente escalón de profesor contratado doctor, y 8 como profesor titular de universidad.
Todas estas acreditaciones, además, están complementadas con la verificación del Ministerio de Educación sobre los 15 sexenios de investigación obtenidos por miembros del claustro, que revelan el alto nivel de productividad de conocimiento académico en momentos concretos del año. "Todos merecen reconocimiento, pero también los muchos que se han quedado a las puertas: debéis insistir, seguid con vuestra carrera investigadora tan brillante, siendo un ejemplo para todos", respaldó Lizcano
La jornada terminó con la entrega anual de las Medallas de Honor para aquellas instituciones, empresas y entidades que colaboran con el Grupo CEF.- UDIMA a través de la formación in company y aquellas firmas que acogen alumnos en prácticas, aportando valor a la universidad, presentadas por Juan Luis Rubio (vicerrector del área Universidad-Empresa) y entregadas por los presidentes, Arturo y Arancha de las Heras.
"No sólo enriquecen y aportan un valor esencial a nuestro proyecto académico: la conexión real entre conocimiento y experiencia profesional", señaló Rubio. Contar con ellas no sólo es un apoyo, es una pieza clave para construir una formación universitaria de calidad, útil y transformadora". En total se entregaron 6 medallas a las siguientes empresas:
El presidente Arturo de las Heras entregó el reconocimiento concedido de forma especial a la trayectoria de la imprenta Artes gráficas Coyve (proveedor de CEF.- UDIMA desde los años 80 y socio de la universidad). "Han sido un grandísimo proveedor y socio, y es un reconocimiento especial porque fue a mi padre a quien se le ocurrió dárselo, por esa relación tan especial que hemos tenido ambas empresas familiares".
En palabras del hijo del máximo responsable de Coyve (Ángel Luis Guerra Pérez): "Hoy celebramos una relación construida durante medio siglo sobre la confianza, el respeto mutuo y la experiencia compartida. Durante todo este tiempo CEF.- UDIMA ha sido más que un socio estratégico: compañero de camino, impulsor constante de mejora y referente de compromiso".
"En este recorrido hemos demostrado que la colaboración basada en el rigor, la ética y la visión de futuro, pueden trascender generaciones. Hoy Coyve es quien es gracias a quien hace poco nos dejó huérfanos, con quien mi padre entabló gran amistad desde el año 1982. Más de 50 años después podemos afirmar con orgullo que, más que una relación profesional, hemos construido una comunidad y una amistad de propósito compartido".
Clausuró el acto la presidenta de CEF.- UDIMA, Arancha de las Heras, recordando su gusto especial por este acto, compartido por el ya ausente Roque de las Heras. Felicitó a los premiados, a la doctora Centellas por su acertada lección magistral y la labor tanto de las empresas como del profesorado (compañeros de viaje en la educación), a los que animó a seguir compartiendo sus contribuciones y colaboraciones con la institución educativa y la sociedad.
Refrendó el proyecto del Grupo CEF.- UDIMA por una universidad "cercana, sostenible, a la vanguardia educativa, y comprometida con la formación integral y la mejora de la sociedad". Y señaló cuál debe ser su función: aportar respuestas y dialogar en busca de la verdad con argumentos, no impulsos." La sociedad necesita ciudadanos capaces de dialogar sin imponer, analizar sin quedarse en la superficie, y cambiar de opinión cuando los argumentos lo merecen".
Además, congratuló a los premios extraordinarios: "No sólo celebramos calificaciones excelentes, si no vuestra disciplina intelectual y ganas de ir más allá de lo evidente. Eso es la excelencia universitaria". Arengó a todos los galardonados para que sean "agentes de cambio" y para construir con la universidad un futuro más brillante para la sociedad "trabajando con dedicación y con la pasión por el conocimiento".