La universidad puede influir mucho más de lo que parece en la creación de empresas y en el éxito de quienes deciden emprender. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden de dos investigaciones lideradas por Pedro Aceituno, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de CEF.- UDIMA recientemente publicadas en las revistas científicas internacionales Social Responsibility Journal (Scopus Q1) y Sustainability (JCR Q2).
Aunque los trabajos abordan cuestiones diferentes, ambos parten de una misma inquietud: comprender hasta qué punto la formación universitaria contribuye a que los estudiantes no solo desarrollen vocación emprendedora, sino que sean capaces de poner en marcha proyectos sostenibles y alcanzar el éxito empresarial a largo plazo.
La mayoría de los estudios sobre emprendimiento analizan la intención de emprender. Es decir, estudian si los estudiantes tienen interés en crear una empresa. Sin embargo, la investigación The Influence of Online University Education on the Creation of Sustainable Businesses, y desarrollada junto a Carlos Humberto Ruiz Freire, docente de CEF.- UDIMA, da un paso más allá y se centra en lo que ocurre cuando esa intención se transforma en una realidad.
Basado en una muestra de 881 estudiantes y desarrollado en el marco del proyecto internacional GUESSS, el estudio analiza la relación entre la educación universitaria online y la creación efectiva de empresas sostenibles.
“Nuestro trabajo da un paso más allá del enfoque tradicional centrado en la intención de emprender, al analizar la creación efectiva de empresas sostenibles. Esto permite pasar del plano de las actitudes al de los resultados reales”, explica Pedro Aceituno.
Los resultados muestran que la educación universitaria online no solo influye en la predisposición a emprender, sino que tiene un impacto real y medible en la puesta en marcha de iniciativas empresariales sostenibles.
“Demostramos que la educación universitaria online no solo influye en la predisposición a emprender, sino que tiene un impacto medible en la puesta en marcha de iniciativas empresariales sostenibles. Esto aporta evidencia empírica sobre la capacidad transformadora de la educación superior en entornos digitales”, señala el investigador.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la identificación de los factores que favorecen este proceso. Entre ellos destaca especialmente el clima universitario.
“Los resultados muestran que el clima universitario es un elemento clave: un entorno que fomenta la innovación, la colaboración y el apoyo al emprendimiento actúa como catalizador para la creación de empresas sostenibles”, explica Aceituno.
La investigación concluye además que la rama de conocimiento también influye significativamente, ya que determinadas áreas académicas favorecen en mayor medida el desarrollo de competencias emprendedoras.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención cuestiona, además, una de las percepciones más extendidas sobre la formación online.
“Un resultado que llama mucho la atención y resulta muy destacable es que la educación online, a menudo percibida como menos práctica, muestra una capacidad real para generar emprendimiento sostenible”, destaca.
Las conclusiones adquieren especial relevancia en un contexto marcado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde la educación superior está llamada a desempeñar un papel cada vez más activo.
“Las conclusiones refuerzan el papel de las universidades como agentes clave en el cumplimiento de los ODS, especialmente en ámbitos como educación de calidad, innovación y crecimiento económico sostenible”, afirma Aceituno.
En este sentido, considera que diseñar entornos educativos online que fomenten la interdisciplinariedad, el aprendizaje activo y una cultura institucional orientada a la sostenibilidad puede contribuir directamente a la creación de empresas con impacto social y ambiental.
La segunda investigación, titulada Influence of University Education on Entrepreneurial Success: An Exploratory Multiple-Case Qualitative Study from a Sustainability Perspective, se centra en una cuestión diferente, pero igualmente relevante: cuáles son los factores que explican el éxito de quienes emprenden.
El estudio, desarrollado a partir de una tesis doctoral evaluada con Sobresaliente Cum Laude en CEF.- UDIMA, analiza once casos de emprendedores con formación universitaria mediante entrevistas en profundidad, observación y análisis documental.
Los resultados identifican un conjunto de elementos que aparecen de forma recurrente en las trayectorias empresariales de mayor éxito.
“Nuestra investigación identifica un conjunto de factores clave que explican el éxito emprendedor, destacando especialmente los elementos de carácter psicológico, como el liderazgo y la autoconfianza”, explica Aceituno.
Junto a ellos aparecen otros factores como la experiencia previa, la capacidad de construir una visión empresarial clara y el acceso a procesos de mentoría.
Sin embargo, entre todos ellos, el investigador destaca especialmente dos.
“Aunque todos son importantes, el liderazgo y la autoconfianza emergen como los factores más decisivos. Esto se debe a que actúan como elementos catalizadores que permiten al emprendedor afrontar la incertidumbre, tomar decisiones en contextos complejos y perseverar ante las dificultades”.
Y añade una reflexión especialmente significativa:
“Sin autoconfianza y liderazgo, incluso la experiencia o la mentoría pierden eficacia, ya que el emprendedor difícilmente puede traducir esos recursos en acciones”.
Ambas investigaciones coinciden en señalar que la universidad desempeña un papel importante en la formación de futuros emprendedores, aunque todavía existen ámbitos en los que puede evolucionar.
Según explica el doctor, “la universidad desempeña un papel relevante, pero principalmente en el desarrollo de competencias personales. Sin embargo, su influencia es más limitada en la adquisición de habilidades prácticas, experiencia emprendedora directa y comprensión de factores contextuales del mercado”.
O, como resume el propio investigador:
“La universidad contribuye a formar al emprendedor, pero no siempre a prepararlo plenamente para la ejecución del proyecto empresarial”.
Por ello, una de las principales recomendaciones derivadas de ambos estudios es avanzar hacia modelos educativos más conectados con la realidad empresarial.
“Las universidades deberían avanzar hacia modelos educativos más prácticos y experienciales. Esto implica reforzar metodologías activas, fomentar el contacto directo con emprendedores y empresas, incorporar programas de mentoría y potenciar entornos reales de aprendizaje, como incubadoras o proyectos aplicados”.
A ello se suma la necesidad de integrar la sostenibilidad como un elemento transversal de la formación, con el objetivo de preparar profesionales capaces de generar valor económico, social y medioambiental a largo plazo.
En conjunto, ambas investigaciones aportan nuevas evidencias sobre la capacidad de la universidad para impulsar el emprendimiento y contribuyen a replantear cómo deben diseñarse los entornos educativos del futuro. Un futuro en el que formar emprendedores no consistirá únicamente en transmitir conocimientos, sino también en desarrollar las capacidades, experiencias y contextos que permitan convertir las ideas en proyectos sostenibles y exitosos.